sábado, 20 de febrero de 2010

Conversaciones de descansillo I


--Hola.
--Hola.
--¿Cómo te va?
--Bueno, me podría ir mejor.
--¿Y eso?
--Bueno, pues porque últimamente el trabajo me mata.
--¿Y el tabaco no?
--Sí, también, pero físicamente.
--¿A qué te dedicas?
--Soy traficante de almas.
--Pero eso es ilegal…
-- Sí, lo sé.
--Ahora lo entiendo.

Qué se puede plantear uno cuando recibe información inconexa, información que tus neuronas intentan transmitir pero que el raciocinio no te permite entender. En qué piensas cuando ya no te queda nada en lo que pensar. Y qué ves cuando el mundo se ha transformado en un lugar para ciegos, donde priman las sensaciones corpóreas, donde el mañana es el hoy, y el ayer se esfuma como el humo que se incrusta en mis paredes. Y tú me dices ven, y yo voy con la mirada perdida hacia un camino que he recorrido tantas veces, que me sé de memoria, pero que al serme familiar me tranquiliza, pero te odio tanto… Lo dejo todo.

Un clavo oxida a otro clavo


Melodía en la menor. Mariposas por encima de tu vientre. Un crepe de plátano y miel a altas horas de la madrugada. Sonrisas a media voz que convierten los labios en leporinos. Muestras de cremas que se caducan en los rincones más insospechados. Soles que abrasan al amanecer. Estrellas en un cielo tapado. Fragilidades que no sólo rompen vasos. Y tú me dices que un clavo saca a otro clavo… En el amor y sobre todo en la guerra, un clavo oxida a otro clavo.


Es difícil recibir a alguien con los brazos abiertos. Es difícil recibir a alguien con las piernas abiertas. Es difícil recibir a alguien con el corazón abierto. Es difícil recibir lo que la vida te da y no quejarte de ello. Es difícil besar mis labios y no llevarte para siempre el recuerdo. Lo siento, ya no me queda amor para darte.

La máquina del tiempo


Cuando me levanto por la mañana, caliento mi café en el microondas, y por sorpresa el café aparece en el salón. Vuelvo a la cocina y abro la minipuerta metálica, que da paso a mi máquina del tiempo, a mi máquina de partículas que se teletransportan, y me intento meter dentro, empujando mis antebrazos con fuerza, haciéndome pequeña y sintiendo cómo mi cuerpo se rompe en pequeños pedazos que vuelan por el aire. Minuto y medio, porque me gusta la leche muy caliente, y de repente aparezco en mi salón, bebiendo a sorbos lentos una taza de café que junto a mi cuerpo ha viajado en el tiempo.

Hoy he encontrado un nuevo olor, que me hace ser yo, que hace que los demás sepan que soy yo, que me recuerda a tiempos mejores, que me evoca cosas que hace tiempo que no sentía. Hoy me siento esa otra del pasado que sonreía con indiferencia, que afrontaba los problemas como una niña de 15 años, con ingenuidad. Y he descubierto cómo puedes amar a alguien que no conoces, porque precisamente eso es el amor, amar a alguien que no conoces. Porque en el momento que conoces a una persona, dejas de amarla, y das el paso para amarte a ti mismo, que es como recuperas tu ser, y tu esencia, que es el nuevo perfume con el que me he reencontrado esta noche.

miércoles, 2 de septiembre de 2009


Me dejó de gustar cuando comenzó su obsesión por las marcas blancas. Un síntoma más de su avanzado estado de tacañería y egoísmo, y que dejaba mi piel seca, al igual que mis ganas de darle un beso después del último sorbo del café de la mañana.

jueves, 21 de mayo de 2009

Yo vs. Dios


¿Acaso me creo Dios para negarte la existencia? ¿Prueba esto que Dios no existe? En un futuro no muy lejano, volveré la vista atrás, y me acordaré de lo triste que estuve cada uno de los días que han pasado porque tú podías haber estado ahí a mi lado. Y nunca volverás porque nunca has existido...

lunes, 11 de mayo de 2009

Más zen y menos prozac


Hoy he salido de casa con sandalias, de esas que dejan los pies fluir indefensos ante las piedras del camino. Y me las he puesto aun a sabiendas de que esta tarde va a llover (o incluso granizar). Esto hace que me plantee tres cosas:

- Soy una persona valiente, que no se deja influenciar por los demás, que afronta las circunstancias según le vienen, que arriesga a pesar de las dificultades, a la que no le importan las inclemencias de la vida, que pisa fuerte sobre los problemas...
- La segunda cosa que me planteo es bastante simple: soy imbécil. Sabiendo que va a caer un chaparrón me pongo las sandalias más abiertas que tengo.
- Como filósofa china no hubiera tenido precio...

jueves, 7 de mayo de 2009

Renovarse o morir


Creo que he entrado en una nueva etapa de mi vida, más positiva, abierta a cambios, sin ese toque de pesimismo que últimamente empapaba cada letra de mis narraciones. Y es que los tópicos son tan veraces como certeros: renovarse o morir... Me estaba dejando morir un poco, y es que mi cerebro se ha hecho un poco más pequeño, las neuronas estaban comprimidas y casi no podía pensar con claridad. Todos deberíamos hacer una cura de positivismo, porque yo llevo tres meses pensando que me van a echar del trabajo (no ha sido así aunque mis condiciones sean un poco tercermundistas, y no me vale la excusa de "es que estamos en crisis"), dos semanas pensando que tengo la gripe porcina (he dejado de coger los autobuses que vienen del aeropuerto por si coincido con alguien que haya estado en México en las últimas dos semanas, y también me siento un poco racista e intransigente con los provenientes de este país), cada vez que tengo sexo pienso que es bastante posible que tenga una enfermedad venérea o que esté embarazada de trillizos (sexo seguro, sí a veces), cuando cruzo un paso de peatones pienso que me va a atropellar un coche, si monto en un coche y no conduzco yo creo que me voy a estampar contra la primera farola de la calle, si me meto en la bañera pienso que voy a resbalar accidentalmente (a pesar de que las suelas de mis pies están secas y agarran bien a cualquier superficie) y me voy a desnucar (o "esnucar" como diría mi abuela), por las noches cierro la puerta de mi habitación con pestillo, por si entran ladrones en mi casa (y así poder correr a refugiarme al baño mientras llamo al 091)... Y esto no es nada de lo que mi cabeza puede llegar a pensar... Pues es así como se me ha encogido el cerebro y con él la cabeza, hasta pasar a ser una víctima de los jibarismos negativos del sensacionalismo que nos rodea. He dicho basta, no esta mañana según me he levantado de la cama, porque los cambios repentinos no sirven para nada, es algo que ya llevo meditando desde hace... años!!! Y por fin me lo estoy tomando en serio... ayer ya no puse el pestillo de la habitación... incluso me atreví a dejar la puerta abierta... Y es que los tópicos nos ayudan a salir adelante, nunca digas nunca y nunca menosprecies el poder de un tópico.